La isla Bartolomé
La isla Bartolomé.
Más que una isla se antojó un pedazo de roca desprendida de algún lado. Fue como dar un salto en el tiempo por los indicios de actividad volcánica. Trepamos una escalinata que lleva hasta los 600 metros de la cima, desde donde se puede contemplar la mayoría de las islas centrales. El escenario circundante es lunar, hecho de docenas de conos de salpicadura, tubos de lava, toba y ceniza. Después de escuchar atentamente la lección de vulcanismo y geología de nuestro guía, aprovechamos la hora libre para disfrutar de las playas doradas y zambullimos en el mar. Nadar, practicar buceo de superficie, sacar fotos y perseguir cangrejos es todo lo que aquí se puede hacer.
