Costa de malaga
En su adolescencia, José Luis Mangas, director deportivo del marbellí Aloha Club Golf, pasaba los ratos libres en la playa de Torremolinos, dándole a una bola de ciprés con la rama de un olivo. -Era mi campo de prácticas -explica. A finales de los años cincuenta, las únicas instalaciones de la costa andaluza para practicar este deporte eran las del Real Club de Golf de Málaga. Fundado en 1925, pasaron dos décadas hasta que sus calles de arena impregnada en gas-oil -para que no se las llevara el viento- fueron sustituidas por otras de hierba. Allí, José Luis alternó sus labores de caddy con la asistencia al colegio de la Hostería, actual Parador de Turismo de la ciudad.
-Y me lo tomaba muy en serio: uno de mis profesores me había dicho que debía dedicarme profesionalmente a este deporte.
Los lugareños, sin embargo, no veían mucho más allá de los boquerones que sacaban del mar y de lo que proporcionaba el campo.
Resulta difícil de imaginar, pero su actual lugar de trabajo no era entonces más que una pendiente salpicada de acebuches y chumberas, donde conejos y zorros jugaban al gato y el ratón. Hoy, Aloha y cinco campos más componen el denominado “valle del golf”, una extensa urbanización de chalés ygreens emplazados a la sombra de pinos, palmeras, eucaliptos y arbustos exóticos.
Como muchos otros compatriotas, John Wins-tow, empresario oriundo de Nottingham (Reino Unido), y su mujer han escogido este apacible entorno como lugar de retiro de octubre a mayo. Llegaron a mediados de los años ochenta, atraídos por un anuncio en prensa que prometía una amplia casa a bajo precio y la posibilidad de practicar el golf, su pasatiempo favorito, durante todo el invierno, dadas las inmejorables condiciones climáticas de la región. Enseguida se hicieron socios de Aloha, cuya casa-club visitan diariamente para departir con sus pares: británicos, teutones, escandinavos y franceses que descansan en una situación tan desahogada como la suya. El acceso exige la compra de una acción, que ahora ronda los 90.000 euros (cerca de 15 millones de pesetas).
Entre charla y charla, son atendidos por los colegas de José Luis, que en este tiempo han aprendido idiomas y pulido modales, pero sin perder por ello la gracia y el trato familiar, dos grandes atractivos de los andaluces. Así, cuando se le pregunta a John, jubilado hace tres años, por sus días de ocio en España, exclama: wonderful! A escasos metros, la pareja Winstow dispone del exclusivo Puerto Banús, centros comerciales y una vida nocturna para la que ya están mayores, pero que en verano, cuando la llegada del calor les devuelve a la campiña inglesa, es el reclamo de sus hijos.
El boom turístico y la consiguiente promoción de viviendas en el área de Marbella estuvieron ligados desde un principio a la creación de campos de golf más que a la oferta playera. De esta idea se aprovecharon luego el resto de localidades de la Costa del Sol, que discurre desde La Línea de la Concepción (Cádiz) al Rincón de la Victoria (Málaga), pero que algunos extienden hasta Granada y aun a Almería, por aglutinar todo el área donde proliferan los bunkers. Y Huelva y el Algarve portugués ya les siguen los pasos. En el año 2000, los 37 campos de golf censados entre Tarifa y el límite de Málaga con Granada -el 37 por ciento de los existentes en toda España- generaron un volumen de negocio de 360 millones de euros (60.000 millones de pesetas).









