Cinco casas para las mejores puestas de sol del Mediterráneo
Cinco casas para las mejores puestas de sol del Mediterráneo
En el barrio de los pescadores de San Jasé, camino de las playas chías Genoveses y de Mónsul, se aha el hotel Doña Pakyta (* 95061 11 75; doble, 103-151 €), curioso por su traza de caserío vasco y sus enormes habitaciones, con baños de casi 20 ni. Ofrece alia cocina y las mejores vistas del lugar, con grandes terrazas y ventanales a ¡aplaya, el puerto y el promontorio de Cala Higuera. A la misma propiedad pertenece el Cortijo El Sotillo (a 950 61 11 00; doble, 90-124 €), emplazado en un liermoso pedazo de desierto a las afueras de San José. Presenta la típica arquitectura cortijera de volúmenes desestructura-dos, dispuestos en una sola altura, donde cada habitación es como una casita con entrada independiente. Ocre y azul -herrumbre y délo, tierra y mar-, son los colores dominantes en el Hotel de Naturaleza Rodalquilar (a 950 38 98 39; doble, 58-104 €.), el más singular de la zona. Está concebido casi como un museo, con esculturas del marmolista de Macael Diego Cano, y todo él distribuido alrededor de un gran patio que alegran cuatro palmeras y el rumor del agua que cae sobre la piscina. La Joya (t* 619 15 95 87; 755-1.400 € por casa y semana), en Agua Amarga, es el paraíso de un alternativo: dos casitas como de adobe, decoradas en estilo rústico-coquetuelo, con materiales elementales -piedra, madera y barro-, una en verde y otra en rosa, que dominan el mar desde un altozano. A la misma playa de Agua Amarga abre sus inmensos ventanales El Tío Kiko (a 950 13 80 80; doble, 135€.), uno de los alojamientos más recientes y elegantes de la comarca. Un soberbio hotel de volúmenes blancos escalonados, con terrazas asomadas a una piscina de contorno irregular y a la preciosa marina. Las habitaciones, de espacio sobrado, están equipadas con bañeras de hidromasaje y mobiliario de Indonesia, lo que les confiere una cálida prestancia colonial.



