Ceremonias cristianas y ritos incaicos en Cuzco
Uno de los momentos en que mejor se percibe el espíritu mestizo de Cuzco es en la festividad de Corpus Christi. La plaza se llena de gente vestida con su ropa de gala, hay bandas de música y puestos de helados, y un ambiente de fiesta lo llena todo. Entonces empieza la procesión, y allá van en andas las imágenes de la Virgen, del Señor de los Temblores, de Santiago, cada una sacada de su templo. Lo curioso es que este rito cristiano reproduce perfectamente uno anterior que se celebraba en Cuzco antes de la llegada de los españoles. Cada rey inca construyó un palacio en la capital del imperio en el que, tras su muerte, se guardaría su momia y se mantendría vivo su recuerdo. En estas fechas cercanas al solsticio de invierno, cuando parece que el Sol va a desaparecer para siempre, los incas sacaban en procesión esas momias de los hijos del Sol. Como muchas de las iglesias cristianas están levantadas sobre los antiguos palacios de los incas, una ceremonia suplantó fácilmente a la anterior. Durante un día al año, estos dos mundos paralelos se mezclan de manera sorprendente. Hay otros paralelismos, esta vez intencionados: sobre el templo de las Vírgenes del Sol se construyó un convento de monjas de clausura.


