Rocha – Punta del Diablo
Nació con la Segunda Guerra Mundial, hacia el año 1942. Cerca de sus costas se pescaban tiburones, de los que se extraía el hígado -rico en Vitamina A, y que en ese momento todavía no había podido ser sintetizada- para exportarlo a Europa. Fue en esos días que surgió este pueblo de pescadores, de casas sencillas y coloridas, y barcas pesqueras -también coloridas- sobre la arena blanca. Eran no más de veinte ranchos y lo siguieron siendo hasta el 49, cuando se construyó la Hostería del Pescador, y persistió casi veinte años más tarde, cuando se inauguró la primera escuela.
Hoy, Punta del Diablo sigue siendo el mismo pueblo de pescadores, aunque se le han sumado una pequeña feria de artesanías y vestigios marinos, un puñado de hoteles, campings y cabanas. Y frente al mar, un par de restaurantes donde es obligatorio probar los platos típicos: tiburón, buñuelitos de algas y mariscos. Además, claro, del gran puñado de jóvenes uruguayos y argentinos que cada verano lo eligen como destino seguro de sus vacaciones. Todo esto, pero manteniendo la esencia rústica, bohemia y con mucha paz.
