Roma
Capital de un imperio al que dio nombre, centro del cristianismo, ciudad abierta a todos los que llegan por los caminos que llevan hasta ella. Cuna y reinado absoluto del arte barroco. laberinto de fuentes, iglesias, plazas y palacios; el casco histórico más grande del mundo, exhuberante de tonos y contrastes. Una moneda en Trevi. un tartufo en Navona. un escaparale en Condotti y Fratina, un café en Greco, redescubrir a Miguel Ángel. Trajano o Bernini; la pasta y la pizza, y como no una oración en el Vaticano.
