Florencia
Para dar una idea del caudal de obras de arte que atesora la ciudad, bastaría con señalar que solo las exhibidas en la Galería Ufizzi son equiparables en importancia a la de los museos del Louvre y El Prado juntos.
A dos horas de tren de Roma y a cuatro de Venecia, Florencia es la ciudad renacentista por excelencia, el conjunto arquitectónico más homogéneo y refinado del mundo. Alberga una suma tal de obras de arte, que su sola enumeración ocuparía volúmenes enteros. La ciudad parece pensada para ser recorrida a pie. Y de hecho la mejor manera de conocerla es caminando, ya que a cada paso, sobre todo en el monumental centro histórico, es imposible no detenerse para contemplar una nueva maravilla. La ciuda el Dante y Bocaccio, de Macchiavelo y Savanarola, dominada durante tres siglos por los Medici, fue el principal escenario del Renacimiento, y artistas como Masaccio, Fra Angélico, Donatello, Botticellí, Giotto, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel la embellecieron con sus obras geniales.Una buena manera de contemplar Florencia en un plano aéreo es subir a lo alto del Campanario de Giotto, en la Piazza Duomo. Es un jadeante paseo vertical no apto para fumadores: casi 90 metros de alto, a cuyo tope se llega sin resuello pero con la moral alta bajo la consigna de: “todo sea por el arte”. Otro símbolo de Florencia es el Baptisterio, pero pese a su magnifiscencia, la gloria arquitectónica de Florencia es la Catedral de Santa María del Fiore, más conocida como el Duomo, coronada por la cúpula de Brunelleschi, máximo exponente del estilo gótico florentino. Entre los museos es imposible no visitar la Galería de la Academia, aunque sea solo para contemplar el colosal David de Miguel Ángel, concluido en 1504. El lugar original del David era en realidad la Piazza della Signoria, pero en 1873 se trasladó a la Academia, dejando en su lugar una copia, por cierto también espléndida. Otro símbolo de Florencia es el Palacio Pitti, diseñado por Brunelleschi para residencia de la poderosísima familia. Su primera sala está íntegramente dedicada a Tiziano. Pero la mayor colección de arte de Florencia (y de toda Italia), comparable en importancia con los museos del Prado y el Louvre, es la Galería Uffizi, cuyas salas, atiborradas de obras de arte de incalculable valor, atesoran pinturas de Fra Angélico, Fiero della Francesca, Giotto, Leonardo da Vinci y Botticelli, representado este último en una sala entera, en la que deslumhran sus cuadros más famosos: La Primavera y el Nacimiento de Venus.
