Praga
MUCHOS VISITANTES concuerdan en que la capital más hermosa de Europa -y quizás una de las más románticas- es la de la República Checa. Las majestuosas construcciones que desfilan por todas sus calles, además de la siempre presente atmósfera bohemia, la hacen muy seductora y romántica.
Siendo cuna de famosos artistas y refugio de otros, no hay pareja que pueda resistirse al encanto de sus calles. La zona turística se divide en cinco sectores: la ciudad vieja, el barrio judío, la pequeña orilla, el castillo y la ciudad nueva. Todos ellos tienen la gran ventaja de poder recorrerse a pie, es un lugar pequeño donde resulta inconcebible no animarse a pasear por sus calles del brazo del ser amado.
El punto de partida más recomendable es la ciudad vieja, por ser un lugar céntrico que desemboca a los distintos barrios de la ciudad, si se parte desde la plaza. A partir de ahí pueden tomarse cuatro caminos: hacia el Este se encontrarán, entre otras cosas, con la Torre del Polvorín y la Casa Municipal, el más bello edificio de art nouveau de Praga.
Si se elige el Norte, el destino es el barrio judío, donde los sorprenderán sus exclusivas boutiques, así como templos antiguos reparados.
Al elegir el Sur, llegarán a la ciudad nueva, donde en el transcurso del camino podrán apreciar atractivos comercios de la ciudad vieja en los que se vende el famoso cristal cortado de la Bohemia. El corazón de la ciudad nueva es la plaza Venceslao, a la cual circundan centros comerciales y exclusivos hoteles.
De regreso a la plaza de la ciudad vieja, la cuarta opción es tomar la dirección este, cuyo destino es el puente Carlos que conecta los dos extremos de la capital checa, al cruzar las aguas del río Moldava. El puente es un andador turístico esencial en Praga, pues ahí se despliega un mercado de arte, donde se instalan músicos y artistas a vender sus obras. El final del puente lleva al último sector de Praga, la Pequeña Orilla, la cual alberga al Castillo.
Este monumento de gran belleza arquitectónica sorprende por su majestuosidad; en él se levanta la catedral de San Vito, el Palacio Real Antiguo, los majestuosos Jardines y el monasterio de San Jorge Nacional -el convento más antiguo de Bohemia-, con colecciones de arte gótico, renacentista y barroco.

