Machu pichu
Desde lo alto de las estructuras de roca
y tiempo se domina el valle, que forma un recodo un poco más abajo. Al asomarse al abismo surgen muchas preguntas, pero sólo unas pocas respuestas. ¿Por qué construyeron una fortaleza semejante? ¿Para proteger un recodo del río? No, evidentemente Pisac defendía más que la zona que abarca la vista. Río abajo, cuando el Vilcanota se convierte en el Urubamba y se hunde en la selva, se llega a la Amazonia. También, por un valle lateral, sorteando un collado que se abre entre las cimas, se llega a Paucartambo, otra de las puertas de acceso a la selva. Pisac era entonces el puesto que protegía a la capital del imperio. Sin embargo, no hay ninguna mención a Pisac en las crónicas de los primeros españoles que entraron en este valle, que fue el escenario de muchos y difíciles combates. Durante la rebelión de Manco, los incas establecieron su cuartel en Calca, río abajo, antes de retirarse a Ollantaytambo. Tal vez pensaron que Pisac estaba demasiado cerca del enemigo, aposentado ya en Cuzco. Los hermanos de Pizarro realizaron varias incursiones por esta zona para sofocar la revuelta pero, por un misterio inexplicable, nunca dejaron una línea sobre Pisac en sus relatos.
El Vilcanota sigue su descenso y marca fácilmente el camino a seguir. El viaje río arriba es otro itinerario diferente, aunque no por ello menos interesante.

