URUEÑA, PERFECTO MIRADOR SOBRE TIERRA DE CAMPOS
URUEÑA, PERFECTO MIRADOR SOBRE TIERRA DE CAMPOS
Los recios muros de Urueña, levantados durante la edad media, reciben al viajero que se acerca hasta este rincón de la Tierra de Campos vallisoletana. Muros que, no obstante, tienen su origen en una primitiva fortificación romana. La muralla rodea prácticamente todo el caserío y, a pesar de que algunos de sus tramos se encuentran muy deteriorados, está considerada como una de las mejores de Castilla y Léon. El recinto amurallado de Urueña se adapta a un terreno alomado, propio de esta zona de Castilla. Así, los tramos que miran hacia las amplias llanuras de Tierra de Campos son más bajos, con apenas ocho metros de altura, mientras que los paños próximos al gran cubo que conecta la muralla con el castillo alcanzan los diecisiete metros. En cualquier caso, el camino de ronda ofrece excepcionales vistas sobre el paisaje circundante.
Dos puertas nos permiten romper el cerco de limeña. Hacia el sur, la Puerta de la Villa dibuja un arco apuntadoy, antaño, se cerraba con rastrillo)’portones de madera. En el lado contrario, la Puerta del Azogue, cerca de la iglesia, está protegida por una torre exterior. Por esta última se accede rápidamente al templo de Santa María del Azogue, cuyo precioso ábside constituye una de las imágenes características de la villa. Construida a partir del siglo XVI, la iglesia de Santa María destaca por sus grandes dimensiones, lo que permite apreciar con relativa facilidad las modificaciones que ha sufrido con el paso de los años. Circunstancia que contrasta con el resto del casco urbano de limeña, de factura relativamente moderna, pues un incendio acaecido a finales del XIX acabó con la mayoría de los edificios tradicionales. Aún así, se han conservado algunas casas solariegas que aportan una innegable monumentalidad al conjunto del pueblo. Entre edificios de ladrillo y adobe, palidecidos por el sol castellano, el caminante llegará hasta el corazón de limeña, la plaza conocida como el Corro de San Andrés, en recuerdo a la iglesia que se levantó en este lugar tiempo atrás. Aquí podemos observar algunas fachadas destacadas, como la de la casa de la familia Negro. Unos metros más allá, en la calle Real, encontramos la casa de la Mayorazgo, sede del Museo Etnográfico y Fundación Joaquín Díaz. Menos popular, pero igualmente interesante es el Museo de Campanas. Lo que no se puede visitar como monumento es el castillo, que desde 1832 es utilizado como cementerio de la villa. Los alrededores de Urueña, además, ofrecen un buen número de atractivos, que invitan a realizar pequeñas excursiones. Una de ellas nos llevará hasta el templo de Nuestra Señora de la Anunciada, realizado en depurado estilo románico; otra nos conduce hasta el maltrecho Monasterio del Bueso. Tampoco faltan los yacimientos arqueológicos, como el de Los Pedregales donde, según cuentan, se encontraba la Urueña primitiva.


