Venecia
Como si no hubiera pasado el tiempo, Venecia conserva el mismo espíritu festivo que la caracterizó desde siempre. Regatas, fiestas náuticas, carnavales que se extienden durante meses.
Su centro neurálgico es la Plaza de San Marco, bullente corazón de “la Serenissima” desde sus días de gloria, cuando la ciudad más bella del mundo era una verdadera república del mar. La plaza sola justifica un viaje a Venecia, con sus cafés (el más famoso es el Florián, visitado por Goethe, Casanova Lord Byron y otras celebridades), sus palomas y su belleza imposible. Lo ideal es visitarla temprano antes de las 9 de la mañana, hora en que comienza a inundarse de turistas.
Arquitectónicamente, la plaza está dominada por la Basílica de San Marco, un milagro del arte bizantino, adornada con las obras de arte producto de los saqueos perpetrados por la otrora arrogante y despótica ciudad: columnas de Alejandría, pórfidos de Siria, estatuas de Constantinopla, capiteles de Sicilia. En la parte media de la fachada se encuentran réplicas de famosos caballos de San Marcos, cuyos originales, retirados por razones de seguridad, se supone tienen más de dos mil años de antigüedad. La ciudad está construida sobre un archipiélago compuesto por 117 islotes, unidos entre sí por más de 400 puentes.
En Venecia, muchas de las “calles” son en realidad canales, el mayor de los cuales es el Canal Grande (cruzado por tres grandes puentes), que divide a la ciudad en dos partes. Las callejuelas que corren junto a los canales se llaman fondamenta, y las transversales salizzada. Un sottoportego es un pasaje que corre bajo los edificios y un campo es un espacio abierto, no exactamente una plaza, sino un predio que en tiempos remotos era simplemente un terreno cubierto de hierba donde se llevaba a pacer el ganado. Al igual que Florencia, el mejor modo de conocer Venecia es andándola a pie. Y en góndola, por supuesto, teniendo cuidado de pactar con claridad antes de contratar un viaje su precio y su duración. Los gondoleros son tradicionalmente simpáticos, pero también suelen ser rápidos con los turistas incautos.
